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Caso Snowden – Obama, el rey de los hipócritas

michelcollon.info
14 agosto 2013

Obama acaba de anular su próxima cumbre con Putin, quien ha rechazado extraditar a Edward Snowden. La realidad es que ese joven no merece la prisión, sino una estatua. Tampoco la tortura, sino nuestra solidaridad.

Por haber defendido nuestras libertades, demostrando al mundo entero que los Estados Unidos violan la vida privada de toda la humanidad. Ese Estado, que de manera incesante da lecciones de democracia y de moral, se comporta en realidad como el Big Brother más totalitario. Esos delincuentes que, por encima de cualquier justicia, espían a sus propios ciudadanos, a los Estados independientes, a sus competidores comerciales e incluso a sus « aliados ». Teléfonos, mails, ordenadores, no se respeta nada.

¿ Y para qué ? Para aumentar los beneficios de esas multinacionales que roban el mundo entero. Hoy en día, las 300 personas más ricas de la Tierra poseen más que los tres mil millones más pobres, y eso sólo es posible gracias al saqueo de los recursos naturales, a la sobreexplotación del trabajo, a la criminalidad económica y a guerras en ningún caso humanitarias. Es para acabar con nuestras resistencias a esas multinacionales ladronas, por lo que los golfos de la NSA nos espían, y por lo que Obama les protege.

Además, ¡ es el rey de los hipócritas ! Se enfada porque Rusia ( que no tiene tratado de extradición con los USA) ha rechazado entregar a Snowden. Evitándole así la tortura y la prisión de por vida, infligidas a ese otro héroe, Bradley Manning, quien reveló miles de mentiras de los dirigentes US.

Ahora bien, los Estados Unidos ¡ siempre han rechazado extraditar a los criminales que les son útiles ! Incluso cuando existía un tratado. En 2003 y en 2007, rechazaron extraditar a los agentes de la CIA culpables de secuestros políticos en Italia. En 2010, rechazaron extraditar a su protegido Luis Posada Carriles, quien había colocado una bomba en un avión cubano, asesinando a 73 personas. En 2010, rechazaron entregar al antiguo presidente de Bolivia Gonzalo Sanchez de Lozada, quien había masacrado a los Indios Aymara, pero estaba protegido por la CIA y había comprometido a lobbistas del partido demócrata. Y se pueden multiplicar los ejemplos. Los Estados Unidos jamás entregan a la Justicia a sus cómplices, incluso tratándose de los crímenes mas horribles.

Maravillosamente hipócritas son también todos nuestros gobiernos europeos. Aparentando descubrir ahora un espionaje con el que han colaborado y que han practicado desde hace tiempo. Protestando dos minutos con la boca pequeña para no ofender al padrino US de quien son el felpudo. Acordando el asilo político a una Femen anti-Putin y rechazándoselo a los defensores de nuestras libertades que son Snowden y Assange. Contradicción silenciada por los grandes medios de comunicación.

Y ¿quién, pues, ha salvado el honor de la democracia ofreciendo el asilo definitivo a Snowden ? Nicaragua, Bolivia, Venezuela. Mientras que Ecuador protege a Assange. Para reflexionar.

Articulo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (ONU, 1948)
Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Fuentes :
On Obama’s cancellation of summit with Putin and extradition, Glenn Greenwald – the guardian.com 
<http://www.nytimes.com/2007/02/28/world/americas/28iht-detain.4753522.html?_r=0> <http://articles.washingtonpost.com/2013-07-19/world/40669150_1_abu-omar-robert-seldon-lady-hassan-mustafa-osama-nasr> <http://www.theguardian.com/commentisfree/2012/sep/09/america-refusal-extradite-bolivia> : <http://www.elpasotimes.com/news/ci_16970097> :

Para escribir en la pagina web de Michel Collon

Ayuden a desarrollar la info alternativa,

Unanse a los Amigos de Investig’Action

 

Espiando para nosotros – El delito del siglo

TomDispatch.com
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
12 agosto 2013
¡Hey, hablemos de espionaje! En los EE.UU. de la Vigilancia, esta tierra espeluznante en la que habitamos ahora, ¿de qué otra cosa íbamos a hablar?

¿Ha habido alguien que creciera como yo en la década de los cincuenta que no haya conocido las últimas palabras del héroe y espía de la Guerra de la Independencia, Nathan Hale, antes de que los británicos le colgaran: “Sólo lamento tener una única vida que perder por mi patria”? Lo dudo. Incluso aún hoy en día, esa frase, exacta o no históricamente, me produce escalofríos. Desde luego, estos días es mucho más difícil imaginar una aplicación para una afirmación tan heroicamente solitaria, no en EE.UU., donde espiar y vigilar son los negocios más en auge y nuestros más recientes Nathan Hales son decenas de miles de contratistas de la inteligencia privada corporativamente contratados y entrenados, quienes a menudo no se acercan al enemigo más que desde una terminal de ordenador.

¿Qué pensaría Nathan Hale si pudiera contarle que la CIA, la agencia de espionaje por excelencia del país, tiene alrededor de 20.000 empleados (desde luego, no quiere revelar el número exacto); o que la Agencia de Inteligencia Geoespacial Nacional, que controla los satélites-espías de la nación, cuenta con un elenco de 16.000 inquilinos tras el 11/S y una sede de casi 2.000 millones de dólares en los suburbios de Washington; o que nuestros modernos Nathan Hales, multiplicados como liebres, no disponen del equivalente a un británico al que espiar? Realmente, en el viejo sentido, ya no hay enemigos sobre el planeta. El equivalente de los británicos de 1776, ¿sería supuestamente… al-Qaida?

Es verdad que potencias amigas y menos amigas espían aún a EEUU. ¿Quién no recuerda aquel anillo suburbano de parejas de espías que los rusos plantaron aquí? Fue una operación sofisticada a la que solo le faltó acceder a todos secretos de estado, y que el FBI destapó en 2010. Pero, en general, en un mundo con una única superpotencia, sin ningún enemigo obvio, EEUU ha estado levantando su propio sistema de espionaje y vigilancia globales a una escala nunca vista antes, en un esfuerzo por hacer el seguimiento de casi todo el mundo sobre el planeta (como mostraron recientemente los documentos publicados de la Agencia Nacional de Seguridad). Es decir, Washington es ahora un centro de espionaje que vigila no solo a potenciales futuros enemigos sino también a sus más estrechos aliados como si fueran enemigos. Progresivamente, la estructura construida para hacer una parte importante de ese espionaje, está también dirigiéndose cada vez más hacia los estadounidenses y a un nivel no menos impresionante.

Espías, traidores y desertores en los EE.UU. del siglo XXI

Hoy en día, para los espías estadounidenses, el trabajo de Nathan Hale va unido a beneficios en la sanidad y en la jubilación. Los superagentes de ese mundo tienen acceso por una puerta giratoria a un garantizado empleo lucrativo a los más altos niveles del complejo corporativo de la vigilancia y, desde luego, para el espía que necesite escapar, un paracaídas dorado. Por tanto, cuando pienso en la famosa frase de Nathan Hale, entre esos cientos de miles de espías y personajillos de las corporaciones, solo me vienen a la cabeza dos estadounidenses, ambos acusados y uno hallado culpable bajo la draconiana Acta de Espionaje de la I Guerra Mundial.

Solo un grupo muy pequeño de estadounidenses podría aún citar las palabras de Hale y sentir que tienen algún significado. Cuando el soldado raso de primera Bradley Manning escribió al ex pirata informático que luego le entregaría acerca de la posibilidad de que pudieran encarcelarle de por vida o ejecutarle, no utilizó esas palabras. Pero si lo hubiera hecho, habrían sido las adecuadas. El ex empleado de Booz Allen, Edward Snowden, no las utilizó en Hong Kong cuando habló del duro trato que asumía iba a aplicarle su gobierno por revelar los secretos de la Agencia de Seguridad Nacional, pero si lo hubiera hecho, esas palabras no hubieran parecido vacías.

La reciente condena de Manning bajo el Acta de Espionaje por revelar documentos secretos del ejército y del gobierno sería un recordatorio de que los estadounidenses están en un mundo inmerso en una veloz transformación. Sin embargo, es un mundo cada vez más difícil de captar con precisión porque los cambios están superando el lenguaje que tenemos para describirlos y lo mismo ocurre con nuestra capacidad para comprender lo que está sucediendo.

Cojamos las palabras “espía” y “espionaje”. A nivel nacional, antes eras un espía implicado en espionaje cuando mediante cualquier subterfugio conseguías secretos de un enemigo, normalmente un Estado enemigo, para el uso de tu propio país. Sin embargo, en estos últimos años, quienes están siendo acusados bajo el Acta de Espionaje por las administraciones de Bush y Obama no son espías en sentido alguno. Nadie ha sido contratado o entrenado por otra potencia para extraer secretos. De hecho, todos habían sido entrenados por el gobierno estadounidense o por una entidad corporativa aliada. Todos, en su afán de revelarlos, eran independientes (es decir, denunciantes) que podían, en el pasado de EEUU, haber recibido la etiqueta de “patriotas”.

Ninguno planeaba pasar la información en su poder a una potencia enemiga. Cada uno estaba intentando tener una organización, un departamento, una agencia, que se ajustara a prácticas buenas o adecuadas y, en los casos de Manning y Snowden, llamar la atención del pueblo estadounidense sobre los errores y fechorías de nuestro propio gobierno que ignoramos gracias al manto de secretismo arrojado sobre un número cada vez mayor de actas y documentos.

Esos denunciantes estaban cometiendo actos de espionaje en la medida en que estaban cogiendo subrepticiamente información secreta de las entrañas del estado de la seguridad nacional para entregarla a una “potencia enemiga”, pero esa potencia éramos “nosotros, el pueblo”, el poder gobernante imaginado en la Constitución estadounidense. Manning y Snowden creían ambos que la publicación de los documentos secretos que poseían empoderaría al pueblo, y nos llevaría a cuestionar qué es lo que estaba haciendo el estado de la seguridad nacional en nuestro nombre sin que nosotros lo supiéramos. Es decir, si ellos eran espías, entonces estaban espiando al gobierno para nosotros.

Eran infiltrados empotrados en una inmensa estructura cada vez más secreta que, en nombre de protegernos del terrorismo, nos estaba traicionando de una forma mucho más aguda. Ambos hombres han recibido el nombre de “traidores” (Manning en un tribunal militar), mientras que el congresista Peter King llamaba a Snowden “desertor”, un término de la Guerra Fría que no se usa ya prácticamente más que en la única superpotencia del mundo. Esas palabras necesitarían, asimismo, de nuevas definiciones para ajustarse a nuestra realidad actual.

En cierto sentido, podría decirse que Manning y Snowden han “desertado” de los secretos del gobierno estadounidense hacia nosotros. Sin embargo, informal e individualmente, podríamos imaginármelos como espías del pueblo. Lo que sus casos indican es que, en este país, el peor delito del siglo es ahora espiar a EEUU para nosotros. Eso puede hacer que te maltraten y te torturen en una prisión militar estadounidense, o que te veas atrapado en un aeropuerto de Moscú, con tu carrera o tu vida en la ruina.

Desde el punto de vista del estado de seguridad nacional, “espiar” tiene ahora dos significados destacados. Significa espiar al mundo y espiar a los estadounidenses, pero ambas actuaciones a escala masiva. En ese proceso, esa emergente estructura se ha convertido en el secreto más preciado de Washington, aparentemente frente a nuestros enemigos, pero realmente frente a nosotros, y, como hemos aprendido hace poco, incluso frente a nuestros representantes electos. El objetivo de ese estado es hacer que el pueblo estadounidense sea mucho más absorbible, que puedan diseccionarse y trocearse nuestras identidades, haciéndolas circular por la burocracia laberíntica del mundo de la vigilancia y almacenando nuestros bytes a fin de “explotarlos” según les convenga.

El gobierno de los vigilantes, por los vigilantes y para los vigilantes

Si los documentos de Edward Snowden revelan algo es que el frenesí de la construcción –desde las nuevas sedes a los nuevos centros de datos- que ha sido la marca del mundo de la inteligencia desde el 11-S, ha ido acompañado de un similar frenesí constructivo en el mundo online y en las comunicaciones telefónicas. No cabe duda de que no conocemos aún el alcance de todo eso, pero es evidente que desde PRISM hasta XKeyscore, la comunidad de inteligencia estadounidense ha estado creando un laberinto de redundantes mecanismos de vigilancia que imitan el inmenso crecimiento y redundancia del mismo mundo de la inteligencia, de las 17 organizaciones y agencias de esa “comunidad” y de todas las pequeñas organizaciones u oficinas que ni siquiera se incluyen en esa asombrosa cifra.

La verdad es que, gracias a nuestros “espías”, sabemos mucho más acerca de cómo el mundo estadounidense, nuestro gobierno, funciona realmente, pero todavía no sabemos qué es exactamente esa cosa que está construyéndose. Pero puede que incluso sus creadores se sientan perdidos respecto a qué están exactamente haciendo en ese proceso de construcción. Quieren que confiemos en ellos, pero la gente no debería poner su confianza en los generales, en los burócratas de alto nivel y en los espías que ni siquiera parpadean a la hora de mentir a nuestros representantes, que no pagan precio alguno por ello y que están creando un mundo que está de hecho más allá de nuestro alcance. Nos faltan palabras para lo que nos está sucediendo. Todavía tenemos que darle nombre.

Al menos está más claro que nuestro mundo, nuestra sociedad, es de naturaleza cada vez más imperial, reflejando en parte el modo en que nuestras guerras post-11/S han vuelto a casa. Con sus crecientes desigualdades económicas, EEUU es cada vez más una sociedad de gobernantes y gobernados, de vigilantes y vigilados. Esos vigilantes tienen cientos de miles de espías para hacer el seguimiento de todos nosotros y de otros sobre el planeta, y no importa lo que hagan, no importa las líneas que crucen, no importa lo deleznables que puedan ser sus actos, nunca se les castiga por ello, ni siquiera pierden su empleo. Por otra parte, tenemos una cifra pequeñísima de vigilantes voluntarios de nuestra parte. En el momento en que se dan a conocer o son detectados por el estado de la seguridad nacional, pierden automáticamente su empleo y eso es solo el principio de las penas que van a sobrevenirles.

Todos los que están al frente del nuevo estado vigilante no dudan, ni lo más mínimo, en sacrificarnos en el altar de sus planes, todo en aras al bien común, según ellos lo definen.

Desde luego, esto no tiene nada que ver con ninguna imaginable definición de democracia o de república, desaparecidas hace tanto tiempo. Esto forma parte del nuevo estilo de vida de los EEUU imperiales, en los que el gobierno de los vigilantes, por los vigilantes y para los vigilantes no va a desaparecer de la Tierra.

Quienes nos observan –ellos dirían sin duda “nos vigilan”, como si nos protegieran- no son los Nathan Hales. Su versión de su frase podría ser: Solo lamento no tener más que una vida para entregar por mi patria: la vuestra.

[Nota sobre Nathan Hale: Allá por la década de los cincuenta, aprendimos su famosa frase: “Solo lamento tener una única vida para entregar por mi país”. Sin embargo, es más probable que dijera: “Solo lamento no tener más que una vida que perder por mi país”. O, desde luego, es posible que no dijera ni una cosa ni otra. No lo sabemos.]

Tom Engelhardt, es cofundador del American Empire Project y autor de “ The End of Victory Culture ”, una historia sobre la Guerra Fría y otros aspectos, así como de la una novela: “The Last Days of Publishing” y de “The American Way of War: How Bush’s Wars Became Obama’s” (Haymarket Books). Su último libro, escrito junto con Nick Turse es: “ Terminator Planet: The First History of Drone Warfare, 2001-2050 ” .

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/175733/tomgram%3A_engelhardt,_spying_for_us/

Oracle está a favor del espionaje de la NSA

Prensa Web YVKE – 15 agosto 2015

En una entrevista con la cadena CBS, el jefe de Oracle, Larry Ellison, una de las personas más ricas del mundo, declaró que apoya plenamente el programa de seguimiento de personas de la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA).

“Está bien. Por cierto, el presidente Obama cree que es esencial [también]. Es esencial si […] queremos minimizar el tipo de ataques como el de Boston. Es absolutamente esencial”, dijo en la entrevista con la CBS.

El jefe de Oracle, una de las mayores compañías de software del mundo, indicó que el espionaje no es nada nuevo y que recurren a él muchas compañías.

“Incluso si se desmantelara la NSA, eso no significaría que dejaría de recabarse el tipo de datos que la NSA recoge. American Express, Visa y otras empresas de servicios financieros están elaborando perfiles detallados de sus clientes mucho antes de que la cuestión de la vigilancia del gobierno surgiera. ¿Por qué no debería el gobierno tener las mismas herramientas?”, se pregunta Ellison.

Pese a que durante muchos años la posibilidad de llevar a cabo espionaje y recolección de datos era un secreto a voces, sólo a través de la divulgación de información sobre el programa PRISM trascendió el hecho de que el gobierno de EE.UU. quiere legitimar estas acciones en el ámbito legislativo.

En particular, y de acuerdo a datos compilados por Bloomberg a fines de julio, el gobierno de EE.UU. emitió el primero de los decretos secretos que les da derecho a recoger la información.

Pese a todo, el programa PRISM no logró evitar el ataque de Boston. Antes del ataque el FBI ignoró la información de los servicios de inteligencia rusos sobre la posible conexión de uno de los hermanos Tsarnáyev con un grupo extremista internacional.

Fuente: http://www.radiomundial.com.ve/article/oracle-est%C3%A1-favor-del-espionaje-de-la-nsa

Google admite no respetar la privacidad Raúl Estrada

Por el solo hecho de utilizar proveedores externos de email los mensajes dejan de ser privados, según la compañía.

15 agosto 2013

Google está utilizando un argumento bastante polémico para defenderse de una demanda en su contra: Si usas algún servicio de un tercero intermediario (como Gmail), entonces no debes tener ninguna expectativa respecto a tu privacidad. Se trata de una demanda colectiva a causa de la publicidad que se muestra en los correos electrónicos, con anuncios basados en el contenido de los mensajes.

El documento con la argumentación de Google salió a la luz gracias a la organización Consumer Watchdog, que vela por los derechos de los consumidores en Estados Unidos. En él, Google y sus abogados postulan que por el solo hecho de utilizar un correo electrónico de algún proveedor externo (como Gmail), la privacidad del contenido de los mensajes no puede ni debe darse por descontada:

Tal como quien envía una carta a un colega no puede sorprenderse si quien abre esa carta es la secretaria del destinatario, la gente que utiliza correo electrónico basado en web tampoco puede sorprenderse si sus correos son procesados por el proveedor del destinatario. De hecho, ‘una persona no tiene expectativas legítimas de privacidad en la información que entrega voluntariamente a terceros’.

Para John Simpson, director de Consumer Watchdog esto significa que Google “finalmente admite no respetar la privacidad”; de la misma manera, la gente debería tomar el peso a las palabras, y si la privacidad es importante entonces deberían dejar de usar Gmail. Simpson cree que, tal como la oficina de correos solo se limita a entregar una carta en la dirección correcta sin abrir el sobre ni leerla, Google debería hacer exactamente lo mismo.

Parece ser que el problema mayor no es que la privacidad en los correos electrónicos esté en tela de juicio; mal que mal, Yahoo! también se ha visto envuelta en acusaciones similares. Para muchos, lo peor del todo es que para Google esa privacidad es no más que un detalle menor, casi sin importancia. En su defensa, los abogados de Google citan casos de años anteriores relativos a privacidad donde se se argumentaba que “por el solo hecho de realizar comunicaciones a través de internet, las partes expresan su consentimiento a la grabación de los mensajes”.

A estas alturas, quien quiera seguridad y privacidad total bien haría en montar su propio servicio de correo electrónico (y no enviar mensajes a nadie que tenga direcciones de Gmail). El documento legal contiene 39 páginas y se puede leer en el sitio de Consumer Watchdogs.

Link: The Guardian

Fuente: http://www.fayerwayer.com/2013/08/google-admite-no-respetar-la-privacidad-segun-organizacion-de-consumidores/

 

El ejército de Estados Unidos manipula las redes sociales para fabricar la realidad

15 agosto 2013

Gran parte de la labor de inteligencia que realiza EE.UU. la llevan a cabo empresas privadas que “no solo ocultan sino que fabrican la realidad” para ese Gobierno, a través de un tipo de ‘software’ que “manipula los medios de comunicación social”.

En un artículo publicado por ‘The New York Times’ titulado ‘La verdadera guerra contra la realidad’, el diario devela cómo el Ejército de EE.UU. y empresas privadas de inteligencia han creado un sistema de gestión del comportamiento ‘on-line’ de las personas, con la finalidad de “luchar contra la ideología extremista y la propaganda antiestadounidense”.

Se trata de un programa desarrollado por petición expresa de la Fuerza Aérea de EE.UU. que permite controlar múltiples identidades en línea (denominadas ‘títeres’) para realizar comentarios en espacios de comunicación social, crear falsos consensos sobre determinados temas, arrinconar las opiniones no deseadas por el Gobierno de la Casa Blanca y sofocar comentarios e informes que no se correspondan con sus objetivos estratégicos.

Algo muy similar al empleo de ‘Psyops’ (operaciones psicológicas), utilizadas como parte de la estrategia militar estadounidense y que es definida en el ‘Manual de capacitación para la guerra no convencional’ de los militares como “operaciones planificadas para transmitir información e indicadores seleccionados al público extranjero con el fin de influir en sus emociones, motivos, razonamiento objetivo y, en última instancia, en el comportamiento de Gobiernos extranjeros, organizaciones, grupos e individuos”.

Se trata de un método eficaz para engañar a una población generando una falsa realidad, en lugar de imponer su voluntad por la fuerza

Según el psicólogo estadounidense Peter Ludlow, “se trata de un método eficaz para engañar a una población generando una falsa realidad, en lugar de imponer su voluntad por la fuerza”.

Para el analista Anthony Gucciardi, el objetivo de esta “guerra cibernética” no es “mejorar la reputación internacional” del Ejército de EE.UU, como sugieren los comandantes militares de ese país, sino promover “el desarrollo de una importante red de ordenadores que hacen circular constantemente mensajes específicamente escritos para ser publicados en las redes sociales y las páginas de comentarios de noticias”, algo que el Ejército de EE.UU. argumenta que se realiza “en nombre de la seguridad”.

Fuente: http://matrizur.org/index.php?option=com_content&view=article&id=27720:el-ejercito-de-estados-unidos-manipula-las-redes-sociales-para-fabricar-la-realidad&catid=46:conocimiento-y-tecnologia&Itemid=69

Los programas de vigilancia de Estados Unidos dividen al Congreso

Washington 25 JUL 2013 
Diario: El País, España

La ajustada votación en la Cámara de Representantes de EE UU que garantizó el pasado miércoles la subsistencia del actual programa de recopilación de llamadas telefónicas de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), evidenció la división que las técnicas de vigilancia empleadas por el Gobierno del país suscitan en el seno de sus dos principales partidos políticos. La primera discusión en el Congreso sobre las prácticas de espionaje de la NSA, tras las filtraciones perpetradas por su antiguo analista, Edward Snowden, dejó constancia de la polarización que entre sus miembros suscita el debate entre seguridad y privacidad.

La primera discusión en el Congreso sobre las prácticas de espionaje de la NSA, tras las filtraciones perpetradas por su antiguo analista, Edward Snowden, dejó constancia de la polarización que entre sus miembros suscita el debate entre seguridad y privacidad

El ala más afin al Tea Party, muy crítica con la intromisión del Gobierno en la vida pública, y los miembros más progresistas de la bancada demócrata, que nunca han ocultado su incomodidad con la excesiva intromisión en la intimidad de los programas de inteligencia, se aliaron el miércoles para votar a favor de una enmienda presentada por elrepresentante republicano Justin Amash para prohibir a la NSA la recopilación de llamadas de ciudadanos que no sean objeto de una investigación judicial bajo la Ley Patriótica, lo que, de facto, hubiera supuesto la práctica desmantelación del programa, dado que sólo puede operar al amparo de esa legislación. En el bando contrario, 83 demócratas, incluida la líder de la formación en la cámara Baja, Nancy Pelosi, se aliaron con 134 republicanos para derrocar la proposición.

El hecho de que el promotor de la enmienda lograra reunir más de 200 apoyos -salió derrotada por 217 votos en contra frente a 205 a favor- da una dimensión de la preocupación que la extensión de los programas de la NSA desvelados por Snowden ha suscitado entre los miembros del Congreso de EE UU. El republicano James Sensenbrenner, uno de los autores de la Ley Patriótica, también defendió la enmienda alegando que él nunca esperó que la norma se utilizara para autorizar programas de espionaje masivo.

La ofensiva desplegada por la Casa Blanca, los máximos responsables de la inteligencia de EE UU y los presidentes de los comités de Inteligencia de ambas cámaras demuestra la transcendencia de esa votación. En los días previos al debate, el portavoz de la presidencia y el director nacional de Inteligencia advirtieron de la importancia de los programas de la NSA en sendos comunicados y el máximo responsable de la NSA se reunió de urgencia con los legisladores en el Capitolio para tratar de convencerles de que no aprobaran la medida.

La ofensiva desplegada por la Casa Blanca, los máximos responsables de la inteligencia de EE UU y los presidentes de los comités de Inteligencia de ambas cámaras demuestra la transcendencia de esa votación

Esta presión dio sus frutos y otorgó a los defensores de los programa de la NSA su primera victoria en la Cámara de Representantes. Pero la pugna del miércoles se repetirá en los próximos meses en el Senado. Allí Mark Udall y Ron Wyden, dos senadores que han mostrado sus recelos hacia las prácticas de espionaje del Gobierno, retomarán el debate. “El voto bipartito de la cámara baja debe ser una llamada de atención para la Casa Blanca”, advirtió Udall. Ambos legisladores incluyeron sus firmas entre las de otros 24 senadores que a finales de junio enviaron una carta al director nacional de Inteligencia para cuestionar el “entramado legislativo secreto” que, sostienen, la Administración Obama está creando alrededor de sus programas de espionaje.

La división en el Congreso refleja la fragmentación de la sociedad estadounidense sobre la vigilancia del Gobierno. Una encuesta de la CBS publicada el pasado miércoles señalaba que el 67% de los consultados creía que la recopilación de llamadas era una violación de la privacidad, mientras que el 52% consideraba, sin embargo, que era una herramienta eficaz para luchar contra el terrorismo.

La ajustada votación en la Cámara de Representantes de EE UU que garantizó el pasado miércoles la subsistencia del actual programa de recopilación de llamadas telefónicas de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), evidenció la división que las técnicas de vigilancia empleadas por el Gobierno del país suscitan en el seno de sus dos principales partidos políticos. La primera discusión en el Congreso sobre las prácticas de espionaje de la NSA, tras las filtraciones perpetradas por su antiguo analista, Edward Snowden, dejó constancia de la polarización que entre sus miembros suscita el debate entre seguridad y privacidad.

La primera discusión en el Congreso sobre las prácticas de espionaje de la NSA, tras las filtraciones perpetradas por su antiguo analista, Edward Snowden, dejó constancia de la polarización que entre sus miembros suscita el debate entre seguridad y privacidad

El ala más afin al Tea Party, muy crítica con la intromisión del Gobierno en la vida pública, y los miembros más progresistas de la bancada demócrata, que nunca han ocultado su incomodidad con la excesiva intromisión en la intimidad de los programas de inteligencia, se aliaron el miércoles para votar a favor de una enmienda presentada por elrepresentante republicano Justin Amash para prohibir a la NSA la recopilación de llamadas de ciudadanos que no sean objeto de una investigación judicial bajo la Ley Patriótica, lo que, de facto, hubiera supuesto la práctica desmantelación del programa, dado que sólo puede operar al amparo de esa legislación. En el bando contrario, 83 demócratas, incluida la líder de la formación en la cámara Baja, Nancy Pelosi, se aliaron con 134 republicanos para derrocar la proposición.

El hecho de que el promotor de la enmienda lograra reunir más de 200 apoyos -salió derrotada por 217 votos en contra frente a 205 a favor- da una dimensión de la preocupación que la extensión de los programas de la NSA desvelados por Snowden ha suscitado entre los miembros del Congreso de EE UU. El republicano James Sensenbrenner, uno de los autores de la Ley Patriótica, también defendió la enmienda alegando que él nunca esperó que la norma se utilizara para autorizar programas de espionaje masivo.

La ofensiva desplegada por la Casa Blanca, los máximos responsables de la inteligencia de EE UU y los presidentes de los comités de Inteligencia de ambas cámaras demuestra la transcendencia de esa votación. En los días previos al debate, el portavoz de la presidencia y el director nacional de Inteligencia advirtieron de la importancia de los programas de la NSA en sendos comunicados y el máximo responsable de la NSA se reunió de urgencia con los legisladores en el Capitolio para tratar de convencerles de que no aprobaran la medida.

La ofensiva desplegada por la Casa Blanca, los máximos responsables de la inteligencia de EE UU y los presidentes de los comités de Inteligencia de ambas cámaras demuestra la transcendencia de esa votación

Esta presión dio sus frutos y otorgó a los defensores de los programa de la NSA su primera victoria en la Cámara de Representantes. Pero la pugna del miércoles se repetirá en los próximos meses en el Senado. Allí Mark Udall y Ron Wyden, dos senadores que han mostrado sus recelos hacia las prácticas de espionaje del Gobierno, retomarán el debate. “El voto bipartito de la cámara baja debe ser una llamada de atención para la Casa Blanca”, advirtió Udall. Ambos legisladores incluyeron sus firmas entre las de otros 24 senadores que a finales de junio enviaron una carta al director nacional de Inteligencia para cuestionar el “entramado legislativo secreto” que, sostienen, la Administración Obama está creando alrededor de sus programas de espionaje.

La división en el Congreso refleja la fragmentación de la sociedad estadounidense sobre la vigilancia del Gobierno. Una encuesta de la CBS publicada el pasado miércoles señalaba que el 67% de los consultados creía que la recopilación de llamadas era una violación de la privacidad, mientras que el 52% consideraba, sin embargo, que era una herramienta eficaz para luchar contra el terrorismo.

“UN PASO ADELANTE, DOS HACIA ATRÁS EN LA LIBERTAD DE INFORMACIÓN”

PORTADA – AMERICAS – ESTADOS-UNIDOS

“Un paso adelante, dos hacia atrás en la libertad de información”

“UN PASO ADELANTE, DOS HACIA ATRÁS EN LA LIBERTAD DE INFORMACIÓN”

PUBLICADO EL LUNES 29 DE JULIO DE 2013.

Reporteros sin Fronteras celebra la decisión del Departamento de Justicia (DOJ) de Estados Unidos, que modificará las directrices (enlace en inglés) empleadas por sus fiscales en casos de investigación a medios de comunicación. Por otra parte, la organización expresa su preocupación por la situación general de la libertad de información. Las nuevas pautas del DOJ fueron concebidas tras la controversia que suscitó la obtención de los registros telefónicos de The Associated Press, que generó fuertes críticas, y la orden de registro de la que fue objeto un reportero de Fox News. El ambiente en que se desenvuelve la libertad de información en Estados Unidos deja mucho que desear.

“Mientras que las nuevas directrices del DOJ constituyen un paso en la dirección correcta, puesto que restringe el uso de citatorios y órdenes de registro dirigidos a periodistas, la guerra contra los informantes (whistleblowers) y la falta de protección de las fuentes periodísticas son cuestiones pendientes a escala federal. También el reciente fallo del que es objeto James Risen, reportero de The New York Times, es muy preocupante. Finalmente, todo esto constituye un paso adelante y dos hacia atrás para la libertad de información en Estados Unidos”, señaló Reporteros sin Fronteras.

El 19 de julio la Corte de Apelaciones del Cuarto Circuito, en Richmond, Virginia dictaminó que James Risen debía comparecer como testigo en el juicio de Jeffrey Sterling, un ex agente de la CIA juzgado por filtración de información clasificada. El ex funcionario está acusado de haber proporcionado información a Risen, en violación a la Espionage Act (Ley de Espionaje). Risen hizo pública esta información en un capítulo de su libro State of War: The Secret History of the CIA and the Bush Administration (Estado de Guerra: la historia secreta de la CIA y de la administración Bush), que revelaba una operación secreta de la CIA relacionada con un programa de armas nucleares (los agentes intentaron proporcionar a oficiales iraníes planes de armamento nuclear defectuoso). Tras este veredicto Risen dijo a Reporteros sin Fronteras: “aunque me decepcionó la decisión de la corte, sigo decidido a seguir luchando. Siempre protegeré a mis fuentes”. Al cierre de esta edición James Risen y su abogado aún no habían decidido cuál sería su próxima acción legal.

“Las filtraciones son el corazón del periodismo de investigación”, recordó Reporteros sin Fronteras. “Dado que casi toda la información relacionada con la seguridad nacional se considera ‘secreta’ y que el DOJ ha dicho que los privilegios de los reporteros (como el secreto de fuentes) desaparecen cuando se trata de informes de seguridad nacional, podemos asegurar que las enérgicas medidas emprendidas contra los informantes buscan que la información se limite a las versiones aprobadas oficialmente. Estos hechos subrayan la necesidad de contar con una ley escudo (shield law) a escala federal que proporcione una protección integral”, agregó la organización.

Una ley escudo protegería a los periodistas para que no los obliguen a revelar información confidencial o la identidad de una fuente. El carácter confidencial de las fuentes es un elemento vital para la profesión periodística. Si no cuentan con protección, probablemente las fuentes no se atreverán a colaborar y la verdad que rodea ciertos acontecimientos controversiales no saldrá a la luz.

El 15 de mayo de 2013 la Casa Blanca pidió al senador Charles E. Schumer (demócrata, Nueva York) que presentara una versión de la Free Flow of Information Act, una propuesta de ley escudo que había defendido en el Senado en 2009. Los representantes John Conyers (demócrata, Michigan), Ted Poe (republicano, Texas) y Trey Radel (republicano, Florida) también presentaron una versión de ley escudo que ya había sido debatida.

Sin embargo, la versión por la cual se inclina el gobierno de Obama es la que se presentó en 2009 en el Senado, que contempla más excepciones –respecto a la otra versión– en las que los periodistas deben revelar sus fuentes, así como información confidencial. Similar a laWhistleblower Protection Act (Ley de protección de Informantes), el proyecto de ley contiene más exenciones respecto a cualquier reportaje basado en filtraciones que afecten la seguridad nacional. Además, la propuesta de ley escudo del Senado excluiría expresamente a WikiLeaks y a otros sitios web que no encajan con el estrictos criterios empleados por los legisladores para definir una organización de medios de comunicación. Del mismo modo, los criterios que definen quién tiene derecho a la protección como periodista, no incluirían a algunos reporteros en línea, blogueros y escritores que trabajan de manera independiente, esto depende del estatus de su contrato.

“Es importante que toda ley escudo incluya realmente las cuestiones que afectan actualmente a los periodistas”, indicó Reporteros sin Fronteras. “La propuesta de ley del Senado no habría protegido a The Associated Press de la investigación de sus registros telefónicos realizada por el gobierno, ni tampoco al periodista de Fox News James Rosen”, agregó la organización. “Las fuentes confidenciales han sido cruciales para informar a la población de ciertas acciones del gobierno, como los abusos sufridos por los presos en Abu Ghraib y el escándalo del Watergate. Estos acontecimientos demuestran que el debate público sobre los métodos empleados por el ejército y el departamento de inteligencia estadounidenses es indispensable para establecer una vigilancia ciudadana. Sin una ley escudo diseñada apropiadamente, el periodismo de investigación podría volverse un dolor de cabeza en Estados Unidos”, agregó Reporteros sin Fronteras.

Estas preocupaciones por la libertad de información se deben en parte a una tendencia más amplia observada en los últimos meses. El gobierno de Obama llamó a James Rosen, de Fox News, ‘cómplice o colaborador’, en el caso del juicio de un funcionario del Departamento de Estado, Stephen Jin-Woo Kim, por filtración de información. Jeffrey Sterling, ex agente de la CIA, es el séptimo funcionario juzgado con base en la Espionage Act desde que Obama asumió su cargo, junto con el ex colaborador de la Agencia de Seguridad Nacional (National Security Agency, NSA) Edward Snowden, y Bradley Manning, quien actualmente es juzgado por filtrar documentos a WikiLeaks.